Uno en rojo y otro en azul, al revés de lo que uno esperaría de cada referencia. Invertirlo hace que se lean como marcas propias y no como un calco, y de paso los dos se distinguen entre sí de un vistazo en pantalla.
Los once clubes, con una silueta distinta cada uno: escudo, disco con corona, disco con abeja, escudo redondeado, banderín, hexágono, arco, ojiva, óvalo, parche cosido y rombo. A 26 píxeles el color se pierde antes que la forma, así que la silueta es lo que de verdad los distingue. Los nueve clubes grandes llevan heráldica; los otros dos llevan lo que se pudo: un parche de tela con la costura a la vista y un rombo con un arco de dos palos. Los colores son los de cada equipo; el dibujo no copia ningún escudo real.
Las tres que organizan los ocho torneos. La silueta vuelve a hacer el trabajo: un globo para la mundial, un cuadrado de esquinas cortadas para la del otro continente, y un triángulo apuntando hacia abajo para la de aquí, que es la forma del continente.
Uno por torneo. Son de la misma familia —el mismo metal, la misma sombra, el mismo pie— pero ninguna silueta se repite: copa ancha, copa alta, cuenco, columna, globo y placa, con asas o sin ellas y con remates distintos. Están inspirados en los de verdad sin copiar ninguno: los trofeos reales están registrados, así que lo que se parece es la categoría —qué tan importante se ve— y no el dibujo.
Todos inventados, y la regla es la misma que con los canales y los clubes: la categoría se reconoce, el nombre es nuestro. Una gaseosa se llama COLA y una aerolínea se llama ALFA AIR. Poner el nombre real de una empresa en una valla de publicidad es exactamente el uso comercial que una marca registrada protege, así que ninguno de estos existe. Cada torneo tiene los suyos, y algunos aparecen en varios, como en la vida. Dos rivales de rubro nunca comparten torneo: la exclusividad es la mitad de lo que se paga.
Son cincuenta y dos, y cada uno es el panel de valla entero —fondo,
símbolo y nombre—, no un logo cuadrado metido adentro de una franja. Los
genera tools/gen_vallas.py desde una tabla, que es la única
forma de que cincuenta y dos avisos se parezcan entre sí. Los símbolos
esquivan a propósito los que están registrados: la deportiva no lleva tres
franjas, la felina no lleva un felino saltando y la de las tarjetas no
lleva dos círculos que se pisan.
Siluetas propias y simplificadas, sin ningún logo ni marca de fábrica:
alcanzan para decir de qué mando se habla y para señalar un botón. Se
dibujan con currentColor, así que toman el color de donde se
los ponga; aquí se alternan a propósito para que se note.